miércoles, 16 de diciembre de 2015

Aquí quedó prohibido morirse...

Cementerio de San José de Miranda
Alirio Arenales, Párroco
San José de Miranda
Prácticamente podríamos decir que en el municipio de San José de Miranda quedó prohibido morirse desde el pasado 7  de diciembre, cuando funcionarios de la Secretaría de salud de Santander sellaron el cementerio municipal, teniendo en cuenta que no hay disponibilidad de bóvedas para sepultar los cadáveres.
Según el Párroco de este Santuario, Padre Alirio Arenales Ortiz, "el 7 de diciembre el funcionario de la secretaría de salud de Santander, Jesús Hernando Parra Torres, procedió al SELLAMIENTO TOTAL del cementerio, después de muchas visitas de revisión y de control desde 2013, en las que se le venía diciendo al señor alcalde, o al empleado que lo representaba, que tenían que empezar a construir bóvedas".
Agrega el padre Alirio que, "una norma del año 2010 dice, palabras más, palabras menos, que "los muertos son del Estado, las almas son de la Iglesia", luego, quien debe responder por los muertos es el Estado, representado en el municipio por la Alcaldía, entonces se le venía insistiendo en la construcción de las bóvedas que se requerían, que según la Ley corresponde al 10% de los habitantes del municipio, en este caso los requerimientos serían de unas 300 bóvedas, teniendo en cuenta que su población es de aproximadamente 3.000 habitantes".
No obstante, el Párroco dice que, "a comienzos de 2014 el alcalde mandó construir 20 bóvedas, pero estas fueron ocupadas en menos de 15 días y a partir de entonces se hicieron nuevas visitas a la alcaldía por parte de la Iglesia y de la Secretaría de Salud de Santander para explicar la norma, pero lamentablemente no se hizo nada y como consecuencia de esa negligencia salud departamental procedió al sellamiento total del cementerio". 
Recuerda el sacerdote que, "antes del sellamiento se presentaron 3 emergencias, la primera para la inhumación de un cadáver para el que no existía bóveda, por lo que fuimos al cementerio con el funcionario de la secretaría de salud y un representante de la alcaldía, con la fortuna que habían 3 bóvedas particulares o privadas, se dio la orden y se dejó claro que es la alcaldía la que rige y norma todo lo del cementerio, entonces dieron la orden que se podía hacer uso de estas bóvedas, pero las tres se llenaron en menos de una semana".
La otra situación se presentó la semana pasada con el fallecimiento de una persona, pero aunque ya se había hecho pública esta situación a través de las eucaristías y otros actos públicos, le informamos al señor de la funeraria que no se podía recibir, a pesar que la familia llegó con la certeza que el entierro era en este municipio. Esto generó una complicación de soberbia, en contra del Párroco y contra la administración, en medio del dolor de la familia, por lo que tuve que remitirlos a la alcaldía para que les dieran una solución y se dieran cuenta que es una necesidad urgente. Por fortuna, se encontró una bóveda que cumplía con las condiciones y se logró dar cristiana sepultura a esa persona".
El Padre advierte que, "en este momento no hay donde sepultar a ningún mirandino, en caso que se presentara la necesidad, por lo que habría que llevarlo a otro municipio de la región, o si la familia lo prefiere, llevarlo a Bucaramanga para ser cremado, pero es la alcaldía la que debe definir como arregla esta situación".
"Es muy triste tener que decirlo, pero en la última visita que hicimos al cementerio con el funcionario de la secretaría de salud y con la representante de la Alcaldía, la representante de la Administración Municipal  manifestó que, "ellos ya habían terminado y ya no tenían nada que hacer", entonces yo no veo una solución en este momento", relata el sacerdote.
"Lo que sí es seguro, es que esta es una verdadera emergencia y según el funcionario de la secretaría de salud, todos los gastos extras están a cargo de la alcaldía, mas no de los familiares del difunto", asevera el Padre Alirio.
El Párroco de San José de Miranda insiste una vez más, que, "en este momento el único que tiene que responder por el espacio para sepultar a los difuntos, es al alcalde, según la Resolución 5194 de 2010, del Ministerio de Salud, que en su parágrafo 41 dice que, "cuando un cementerio de naturaleza pública o mixta no tenga capacidad de inhumación, se considera saturado. Cuando falte el 10% de ocupación temporal o total, la administración del cementerio debe informar a la administración municipal respectiva, para que tome las medidas del caso, bien sea optando por una posible ampliación o apertura de un nuevo cementerio o cierre del servicio de nuevos cadáveres"; entonces, la norma es muy clara. Lo que no entendemos es por qué existe esa negligencia, incluso luego de la realización de 2 talleres para sepultureros y administradores de cementerios".
"Yo considero que este es un grito de alerta, no solo para San José de Miranda, sino para todos los municipios, teniendo en cuenta que el funcionario de la secretaría de salud nos ha dice que todos los cementerios de García Rovira están en las mismas condiciones, a excepción del municipio de Enciso, por lo que los nuevos alcaldes deben prestarle mucha atención a esta Ley y actúen de inmediato", reveló el Padre. Por Carlos Alirio Meneses

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